

El viajero de las palabras
Febrero: el mes del corazón y la pasión
Por El viajero de las palabras
Febrero llega con el perfume de lo íntimo, con la brisa que atraviesa las calles y los recuerdos que laten con un ritmo propio. Es un mes de cercanía y de encuentro, de preguntas sobre lo que sentimos y de la intensidad con la que vivimos cada instante. Los libros, como siempre, son nuestros compañeros silenciosos: en ellos habitan las pasiones que no se atreven a salir, los deseos que tiemblan en la penumbra y las emociones que transforman la vida.
He recorrido muchos mundos, y en todos ellos he aprendido que el corazón también necesita su propio mapa. Febrero es el mes en que me detengo junto a los afectos, en que observo cómo el deseo, la espera y la memoria moldean a los personajes y, a través de ellos, a quienes los leemos. Ocho libros nos acompañarán este mes: desde la fuerza destructiva y sublime de Cumbres borrascosas, hasta la espera paciente de El amor en los tiempos del cólera; desde la intensidad y el conflicto de Anna Karénina, hasta la búsqueda de dignidad y amor auténtico en Jane Eyre; desde la complejidad moral y la obsesión de Lolita, hasta el erotismo y la memoria de El amante; desde la filosofía y el deseo en La insoportable levedad del ser, hasta la intimidad ardiente del Diario de Anaïs Nin.
Caminaré con ellos, dejando que el corazón guíe mis pasos, escuchando cada latido, cada sombra de pasión y cada susurro de amor prohibido o esperado. Si decides acompañarme, trae paciencia y atención: la intensidad no se apresa y los sentimientos verdaderos se leen despacio.
Febrero nos recuerda que el corazón es un territorio y un laberinto, que las emociones profundas son mapas que debemos recorrer, y que en cada página, en cada historia, se revela un poco de aquello que nos hace humanos.

